lunes, 10 de junio de 2013

No al proyecto de ratonera ciclista en Gran Vía (Granada)

Desde el inicio de la redacción del Plan de Movilidad urbana Sostenible (PMUS) Dª Telesfora Ruiz, Concejal-Delegada de Movilidad, manifestó públicamente en diversas ocasiones (y, personalmente, en dos reuniones mantenidas con Biciescuela Granada) su intención de prohibir el paso de ciclistas por Gran Vía y Reyes Católicos, desviando su circulación hacia otras calles. El 22 de febrero fue aprobado en el Pleno del Ayuntamiento dicho documento que, entre otras medidas, prevé que los ciclistas no podrán coexistir con la LAC en las calles reservadas al transporte público (Gran Vía, Reyes Católicos y Acera del Darro), tal y como describe en el apartado 5.4.2.b del capítulo 13, pág. 388. Como no hay espacio para hacer vías reservadas, esto significa claramente que se nos prohíbiría el paso. 

Gracias a las movilizaciones realizadas por Biciescuela Granada (más de 2.000 ciclistas en la manifestación de diciembre de 2012 y la presentación de alegaciones apoyadas por 2.000 firmas y las adhesiones de Ecologistas en Acción, Salvemos la Vega, Ecomovilidad.net Granada, 30 tiendas locales de bicicletas y 20 clubs ciclistas locales) el Ayuntamiento de Granada, finalmente, dio un paso atrás. El 21 de marzo comunicó que no prohibirá el paso de ciclistas por Reyes Católicos y que Gran Vía pasará a tener dos carriles, uno en cada sentido, por la que circularán los autobuses LAC, los taxis y los vehículos autorizados. Pero, a ambos lados y junto la acera, habrá otro carril de 1,20 metros de ancho para las bicicletas. 

Sin embargo, esta solución técnica (que, entre toda la comunidad ciclista, al parecer, cuenta tan solo con el apoyo unilateral de Granada al Pedal -que no quiso participar en las citadas movilizaciones-) convertiría Gran Vía en auténtica ratonera para ciclistas. Multiplicaría la probabilidad de sufrir un accidente grave por los siguientes motivos: 

1. Cuando hay una vía específica en un lateral, al ser otro carril, el resto de conductores no tienen la obligación de realizar una maniobra de adelantamiento, sino que hacen un rebasamiento. Es decir, mantienen su trayectoria recta sin desplazarse hacia su izquierda y, además, pudiendo acelerar hasta la máxima velocidad posible. No habría ningún problema si la vía específica para la bicicleta fuera tan ancha como cualquier carril de tráfico normal, pero Gran Vía no da más de sí. El ancho previsto para esta vía lateral es de tan solo 1,2 metros. Lo cual significa que cuando el resto de vehículos rebasen a los ciclistas no mantendrán la necesaria distancia lateral de seguridad. Sencillamente, nos pasarían a 5 cm de distancia y a la máxima velocidad posible. 

2. Incitiría a los ciclistas a adelantar por la derecha al resto de vehículos. Lo cual, es ilegal y peligroso, pues contradice una de las normas más básicas del tráfico. Por un lado, los taxis y autobuses tendrían que ocupar la vía específica de bicicletas para subir y bajar pasajeros. Y, por otro, cuando los taxis y vehículos autorizados giren a la derecha no tienen interiorizado que por su derecha les pueda adelantar otro vehículo. Por todo ello, los otros vehículos cerrarían el paso peligrosamente a los ciclistas porque éstos últimos, además, estarían ubicados en el ángulo muerto de sus retrovisores. 

3. Por último, condicionaría a los ciclistas a que se ubiquen en el extremo derecho de la calzada en el resto de calles. Sin embargo, según los datos sobre los accidentes ciclistas urbanos de la DGT en 2010, el 60 % de los casos ocurren en los cruces por falta de visibilidad y para evitarlos se recomienda que los ciclistas no circulen pegados a la derecha, sino que vayan por el centro del carril de la calzada, donde son más visibles (www.enbicipormadrid.es, 7 marzo 2013). 

Ratonera ciclista propuesta por el Ayuntamiento y Granada al Pedal para Gran Vía
El 5 de abril, Biciescuela convocó a toda la comunidad ciclista a una reunión abierta y pública en la que se recogieron 7 alternativas que evitan los riesgos para los ciclistas y consensuó la convocatoria de una segunda manifestación para el 13 de abril: “Ni prohibición, ni ratoneras para ciclistas en Gran Vía”. 

El 25 de marzo, Biciescuela solicitó una entrevista a Dª Telesfora Ruiz que, finalmente, el 11 de abril accedió a mantenerla. Se le entregaron las 7 alternativas citadas. Nos confirmó que los ciclistas podrán seguir circulando por Gran Vía y Reyes Católicos. Sin embargo, desconocía lo escrito en el apartado 5.4.2.b del capítulo 13, pág. 388 del PMUS. Tras su lectura, en nuestra presencia, afirmó que estaba mal redactado pero que a estas alturas no podía modificarse el documento. Y, además, reconoció que las vías laterales para ciclistas de 1,2 metros podían generar riesgos, por lo que estudiaría las alternativas entregadas. Por estos motivos, la manifestación del 13 de abril fue desconvocada. 

Después de casi dos meses nos preocupa que el Ayuntamiento todavía no haya publicado una decisión definitiva sobre este asunto y tememos que la reunión que tuvo con nosotros tan solo haya servido para apaciguar el malestar ciclista y continúe manteniendo su decisión de introducir las peligrosas vías laterales de 1,2 m. Por todo esto, queremos transmitir la opción que consideramos más acertada para conjugar la prioridad de la LAC y la seguridad de los ciclistas.

Según el gobierno municipal, con la puesta en marcha de la LAC Gran Vía tendrá menor tráfico rodado y pasará a tener dos carriles (uno para cada sentido). En este nuevo escenario, al contrario de lo que ocurre cuando hay vías laterales específicas, el resto de conductores tiene la obligación de realizar la maniobra de adelantamiento. Lo cual no es una traba para ellos porque los carriles serán más anchos que los actuales y el tráfico rodado en sentido contrario será menor. Es decir, habrá espacio de sobra para desplazarse hacia su izquierda e invadir parcialmente, si es necesario, del carril contrario sin problemas. Esta maniobra de adelantamiento es más segura para los ciclistas que la de rebasamiento porque se realiza a menor velocidad y con la suficiente distancia lateral de seguridad. Y, además, da la opción al ciclista de gestionar su propia seguridad: separándose del extremo derecho de la calzada evita ser encerrado por el resto de vehículos y, además, puede protegerse de adelantamientos indebidos con solo moverse hacia el hueco que ha venido dejando a ese mismo lado. Por lo tanto, consideramos que esta es mejor opción: hacer en Gran Vía dos carriles de tráfico, como en Reyes Católicos, por los que circulen LAC, taxis y vehículos autorizados (entre ellos, las bicicletas).

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